La fascitis plantar es la inflamación del tejido grueso en la planta o parte inferior del pie. Este tejido se denomina fascia plantar y es el que conecta el calcáneo a los dedos y su funciones son crear el arco del pie y absorber las cargas.
Causas:
Problemas con el arco del pie (tanto pie plano como arco plantar alto)
Correr largas distancias, especialmente correr cuesta abajo o sobre superficies desiguales
Aumento repentino de peso u obesidad
Tendón de Aquiles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón) tenso
Zapatos con soporte de arco deficiente o suelas blandas
Síntomas:
Dolor en la planta del pie y concretamente en la parte inferior del talón. Suele ser más intenso en la mañana, al levantarse de la cama y dar los primeros pasos o después de un periodo de inactividad.
El dolor aumenta al estar mucho tiempo de pie y cuando hay que cargar peso.
Tratamiento:
Según algunos estudios internacionales, el 80% de los casos se resuelve en menos de un año a través de una adecuada terapia kinésica y medicamentos de apoyo.
Si el dolor es intenso, deberemos empezar cuanto antes con las sesiones de kinesioterapia,
en las que se aplicarán técnicas como masaje profundo, que ayude reabsorber el edema y a relajar los músculos del pie, movilizaciones para estirar suavemente la fascia plantar, ultrasonidos, vendajes para limitar el aplanamiento del pie al apoyar, etc.
Prevención:
Para prevenir que aparezca la fascitis plantar, es importantísimo calentar antes de empezar con la práctica deportiva, como por ejemplo, carrera suave durante 5-10 minutos, y estirar. Y si ya ha empezado a molestar, al acabar el ejercicio, además de hacer los estiramientos generales, hacer algunos específicos para la planta del pie.
También hay que tener muy en cuenta la morfología del pie. Si sabe que tiene pie plano o, por el contrario, excesivo arco plantar, debería conversarlo con su médico y ver si es necesario confeccionar plantillas para prevenir la aparición de este tipo de lesiones.
De la misma manera, es muy importante la elección del calzado. La zapatilla debe resultarnos cómoda, con una talla adecuada (tener en cuenta que a veces tenemos un pie más grande que otro), y que no modifique nuestra mecánica a la hora de andar o correr.



