sábado, 16 de noviembre de 2013

Fascitis Plantar

La fascitis plantar es la inflamación del tejido grueso en la planta o parte inferior del pie. Este tejido se denomina fascia plantar y es el que conecta el calcáneo a los dedos y su funciones son crear el arco del pie y absorber las cargas.

Causas:
Problemas con el arco del pie (tanto pie plano como arco plantar alto)
Correr largas distancias, especialmente correr cuesta abajo o sobre superficies desiguales
Aumento repentino de peso u obesidad
Tendón de Aquiles (el tendón que conecta los músculos de la pantorrilla al talón) tenso
Zapatos con soporte de arco deficiente o suelas blandas

Síntomas:
Dolor en la planta del pie y concretamente en la parte inferior del talón. Suele ser más intenso en la mañana, al levantarse de la cama y dar los primeros pasos o después de un periodo de inactividad. 
El dolor aumenta al estar mucho tiempo de pie y cuando hay que cargar peso.

Tratamiento:
Según algunos estudios internacionales, el 80% de los casos se resuelve en menos de un año a través de una adecuada terapia kinésica y medicamentos de apoyo.

Si el dolor es intenso, deberemos empezar cuanto antes con las sesiones de kinesioterapia,

en las que se aplicarán técnicas como masaje profundo, que ayude reabsorber el edema y a relajar los músculos del pie, movilizaciones para estirar suavemente la fascia plantar, ultrasonidos, vendajes para limitar el aplanamiento del pie al apoyar, etc.


Prevención:
Para prevenir que aparezca la fascitis plantar, es importantísimo calentar antes de empezar con la práctica deportiva, como por ejemplo, carrera suave durante 5-10 minutos, y estirar. Y si ya ha empezado a molestar, al acabar el ejercicio, además de hacer los estiramientos generales, hacer algunos específicos para la planta del pie.
También hay que tener muy en cuenta la morfología del pie. Si sabe que tiene pie plano o, por el contrario, excesivo arco plantar, debería conversarlo con su médico y ver si es necesario confeccionar plantillas para prevenir la aparición de este tipo de lesiones.
De la misma manera, es muy importante la elección del calzado. La zapatilla debe resultarnos cómoda, con una talla adecuada (tener en cuenta que a veces tenemos un pie más grande que otro), y que no modifique nuestra mecánica a la hora de andar o correr.


Esguince de Rodilla

La rodilla es una articulación que está compuesta por el fémur, la tibia y la rótula. Es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas. Sirve de unión entre el muslo y la pierna. Soporta la mayor parte del peso del cuerpo en posición de pie y hace movimientos principalmente de flexión y extensión.
Está rodeada por una cápsula articular y varios ligamentos que le dan estabilidad e impiden que sufra una luxación, siendo los más importantes el ligamento lateral externo o colateral lateral , el ligamento lateral interno o colateral medial, el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior.

Causas del Esguince de Rodilla
El esguince de algún ligamento de la rodilla  es común que se presente en quienes practican deportes de contacto como el fútbol, el rugby, basquetbol y esquí, entre otros. Siendo el clásico mecanismo de lesión   un movimiento forzado en varo o valgo (la rodilla se va hacia fuera o hacia dentro, respectivamente), pudiendo estar combinado con flexión y rotación o con una hiperextensión.  

En el caso de estar en flexión de rodilla, con rotación interna de tibia (la punta del pie va un poco hacia dentro respecto al muslo) y forzar más de la cuenta la rodilla hacia dentro, provocando un valgo forzado, ya sea por una mala postura durante la actividad, o por un golpe, es probable que de lugar a la triada interna, de rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), rotura del Ligamento Lateral Interno (LLI) y desinserción del menisco interno. Si se provocara un varo forzado, estaríamos ante el caso contrario, la triada externa.

Es común que se de en personas con falta de coordinación, que tienen alguna descompensación muscular, problemas de flexibilidad, fuerza inadecuadas en los músculos y ligamentos, entre otras causas.

Los Esguinces de rodilla se clasifican en distintos grados:

Esguince Grado I: es un simple estiramiento de las fibras, que sería un desgarro de un número pequeño de fibras (un tercio) del ligamento que se acompaña de dolor, mínima hemorragia y derrame sin inestabilidad.
Esguince Grado II: es cuando existe la rotura parcial de las fibras ligamentosas (dos tercios). Aquí hay  presencia de una impotencia funcional moderada, dolor localizado, mayor reacción articular, acompañado de inestabilidad, aunque con una movilidad ligeramente anormal.
Esguince Grado III: es cuando la rotura del ligamento es completa, considerado grave.

Tratamiento:
En primera instancia se comenzará con una terapia conservadora, que consistirá en consumo de antiinflamatorios, hielo, el uso de alguna rodillera articulada, que permitirá bajar el dolor del paciente y que la persona siga moviéndose. La idea es que comience con terapia kinésica en forma temprana. Por lo general se estima entre 3 y 4 semanas la recuperación de la lesión .En el esguince grado 2, la lesión se trata en forma ortopédica. Se inmoviliza al paciente, y se busca restablecer la cicatrización del ligamento.
Si hay ruptura completa se evalua el tratamiento quirúrgico.

Si no se cura bien y no se le da el reposo que corresponde, pueden aparecer complicaciones, como una mala cicatrización y engrosamiento del ligamento, produciendo dolor y molestia funcional. Es por esto que siempre se recomienda seguir una adecuada rehabilitación.