lunes, 30 de agosto de 2010

El Masaje Terapéutico


Introducción

En nuestra sociedad se cree, erróneamente,  que el masaje es un lujo, y solo se acude a él cuando se le necesita. Sin embargo, teniendo en cuenta el incremento de las enfermedades relacionadas con la tensión y el estrés, el masaje y cualquier terapia manual deben ser integradas a la vida diaria y han de considerarse como un método preventivo.
A la edad adulta hay muchas molestias que pueden aliviarse gracias al masaje, sobre todo el dolor de cuello y espalda ocasionado después de un día agotador por las tensiones sufridas ya sea en la oficina o cansancio muscular originado por trabajo físico o ejercicio excesivo.


Origen

La práctica de esta maravillosa terapia natural data de tiempos muy antiguos, teniendo su origen en la India, China, Grecia y Roma. Incluso el masaje está citado en la literatura de la más remota Antigüedad, habiéndose registrado la primera noticia sobre el mismo en el Nei Ching, un texto médico chino escrito 2500 años AC.
Hoy, la ciencia del masaje (del griego “masso” que significa amasar, dar masajes) se sustenta en fundamentos sólidos y bien reconocidos, los cuales deben ser aplicados en forma inteligente y efectiva por el especialista para tratar dolencias.

Sus efectos

Para mi como Kinesióloga, el masaje es una herramienta terapéutica infaltable en las sesiones con mis pacientes. El masaje permite entrar en contacto directo tanto con la persona como  con su dolencia de una manera cálida y sensitiva. El masaje, música suave y aromas agradables contribuirán a la relajación tanto física como psíquica, lo que ayudará a una recuperación corporal más rápida.

Además, el masaje puede significar un viaje hacia la comprensión de nosotros mismos, en el que se nos revelará el sentimiento de estar relajados y en armonía interior, al tiempo que experimentamos el placer de sentir que nuestro cuerpo puede respirar y moverse con libertad.

martes, 3 de agosto de 2010

Consejos para mantener nuestra columna sana


Mantenga una actividad física periódica. Se ha demostrado que la actividad aeróbica (andar en bicicleta, tomar clases de baile entretenido, gimnasia aeróbica, nadar, andar en patines) junto con ejercicios de flexibilización y/o yoga son ejercicios muy buenos para la columna. Esto se debe a que el ejercicio ayuda  a contrarrestar la reabsorción ósea producida en el sedentarismo, logrando huesos más fuertes previniendo así la sobrecarga en la columna. Además, se logra tonificar los músculos que ayudan a mantener  la columna erguida.

Aliméntese en forma balanceada. La obesidad es nefasta para la columna vertebral.  El diseño de nuestra columna está hecho para soportar un peso acorde a nuestra talla. Si este peso corporal es mayor, habrá una sobrecarga tanto en los discos intervertebrales como en el cartílago articular no solo de la columna, sino de otras articulaciones que soportan peso como caderas y rodillas.

No fume. Está comprobado que la  nicotina altera la nutrición del disco intervertebral y aumenta la desmineralización ósea (huesos más débiles y en camino hacia la osteoporosis) y  esto se traduce en enfermedades de aparición precoz en la columna y dolor.
A: Hueso de la columna normal   B: Hueso de la columna con osteoporosis


Evite posturas erróneas,  al  agacharse, sentarse, caminar y tomar objetos del piso. No mantenga una misma postura por mucho rato, por ejemplo, al estar sentados frente al televisor, frente al computador, al manejar etc.

Elija un buen tipo de colchón. El colchón ideal debe ser de una dureza intermedia, ya que este se adaptará mejor a las curvaturas naturales de la columna, por el contrario, uno muy duro no lo hará, y uno muy blando exagerará demasiado las curvas siendo perjudicial para la columna.