Mantenga una actividad
física periódica. Se ha demostrado que la
actividad aeróbica (andar en bicicleta, tomar clases de baile entretenido,
gimnasia aeróbica, nadar, andar en patines) junto con ejercicios de flexibilización
y/o yoga son ejercicios muy buenos para la columna. Esto se debe a que el
ejercicio ayuda a contrarrestar la
reabsorción ósea producida en el sedentarismo, logrando huesos más fuertes
previniendo así la sobrecarga en la columna. Además, se logra tonificar los
músculos que ayudan a mantener la
columna erguida.
Aliméntese en forma
balanceada. La obesidad es nefasta para la
columna vertebral. El diseño de nuestra
columna está hecho para soportar un peso acorde a nuestra talla. Si este peso
corporal es mayor, habrá una sobrecarga tanto en los discos intervertebrales
como en el cartílago articular no solo de la columna, sino de otras
articulaciones que soportan peso como caderas y rodillas.
No fume. Está comprobado que la nicotina
altera la nutrición del disco intervertebral y aumenta la desmineralización
ósea (huesos más débiles y en camino hacia la osteoporosis) y esto se
traduce en enfermedades de aparición precoz en la columna y dolor.
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| A: Hueso de la columna normal B: Hueso de la columna con osteoporosis |
Evite posturas erróneas,
al agacharse, sentarse, caminar y
tomar objetos del piso. No mantenga una misma postura por mucho rato, por
ejemplo, al estar sentados frente al televisor, frente al computador, al
manejar etc.
Elija un buen tipo de
colchón. El colchón ideal debe ser de una
dureza intermedia, ya que este se adaptará mejor a las curvaturas naturales de
la columna, por el contrario, uno muy duro no lo hará, y uno muy blando
exagerará demasiado las curvas siendo perjudicial para la columna.




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